Chris Thomson
“El mundo está mejorando y empeorando a la vez, cada vez con mayor velocidad.”
Tom Atlee
Orígenes
The New Economics (La Nueva Economía) es una respuesta a los graves fallos del sistema económico actual. En su núcleo se encuentra el nuevo propósito central para la sociedad y una forma radicalmente distinta de entender el “progreso” y la “riqueza”. Hablaremos sobre estos conceptos más adelante en este artículo.
Aunque algunas de las ideas que forman parte de The New Economics se conocen desde hace mucho tiempo, el movimiento empezó a cristalizarse con la publicación de tres libros: “Los costes del desarrollo económico” (The Costs of Economic Growth) de E.J. Mishan en 1967, “Lo pequeño es hermoso” (Small is Beautiful) de E.F. Schumacher en 1973, y el informe “Los límites del crecimiento” (Limits to Growth) del Club de Roma en 1972. Estas 3 publicaciones captaron la esencia de los defectos del sistema económico actual. El movimiento ganó fuerza en los años 80 gracias a las actividades de TOES (La Otra Cumbre Económica – The Other Economic Summit) que organizaba congresos en las mismas ciudades y al mismo tiempo que los encuentros de G7 con el objetivo de explorar las alternativas a las políticas promovidas por los gobiernos de G7. Pero no fue hasta los años 90 cuando el movimiento realmente tomó forma con la creación de New Economics Foundation con sede en Londres.
Sin embargo, a pesar de la actividad de las últimas 4 décadas, the New Economics, como un conjunto de conocimientos y prácticas coherentes, aún no se ha introducido en la conciencia de los gobiernos, el mundo empresarial y los medios de comunicación. Una de las principales razones de ello es que los mitos sobre el sistema económico actual siguen teniendo mucha influencia. Tiene sentido que nos detengamos un momento en uno de estos mitos, ya que nos permitirá ver con más claridad las deficiencias del modelo económico actual. Uno de los mitos más poderosos es pensar que el crecimiento económico es altamente deseable, y que si pudiéramos crecer lo suficiente, esto traería felicidad a todo el mundo y nos permitiría solucionar nuestros problemas. La realidad, sin embargo, es completamente distinta. No hay nada intrínsecamente atractivo en el crecimiento económico, que sólo significa que hemos gastado más dinero en bienes y servicios este año en comparación con el año anterior. Este incremento no nos dice nada respecto a la conveniencia de gastar ese dinero adicional, o sobre la calidad de los bienes y servicios aportados. No incluye datos acerca del coste humano, social y medioambiental de este crecimiento, ni tampoco contiene información sobre los beneficios obtenidos o la distribución de la riqueza. Finalmente, no revela si este crecimiento ha logrado aportarnos mayor felicidad, salud o prosperidad.
El principal indicador del crecimiento económico, el Producto Interior Bruto (PIB), trata a todas las cosas por igual, sean buenas o malas. Mientras las transacciones monetarias se realicen de forma legal, todas ellas se computan para el cálculo del PIB. Si hay más delincuencia con la que luchar, más divorcios que gestionar, más contaminación que limpiar, más enfermedades que curar y más deuda que pagar, todo eso se suma como crecimiento económico. De hecho, nada impulsa el PIB más que una guerra o un desastre natural. En general, el PIB es un indicador de progreso muy engañoso porque nos causa la impresión de que las cosas van bien cuando en realidad la situación puede estar empeorando. Existen varios indicadores mucho mejores, como, por ejemplo, el Índice de Progreso Genuino (IPG) (Genuine Progress Indicator o GPI en inglés) y el Índice de Bienestar Económico Sostenible (IBES) (Index of Sustainable Economic Welfare o ISEW). A diferencia del PIB, estos indicadores restan el coste del crecimiento económico de los beneficios del mismo, para crear un panorama más verdadero del progreso real. Un dato significativo es que mientras que el PIB de los países desarrollados ha estado creciendo de una forma más o menos sistemática a lo largo de los últimos 50 años, tanto el IBES como el IPG han estado en declive desde finales de los años 70. Esto sugiere de una forma contundente que el progreso auténtico no puede ser sinónimo de tener más dinero o cosas. The New Economics reconoce este principio y por esa razón utiliza definiciones e indicadores muy diferentes para medir la riqueza y el progreso.
Si la economía no está creciendo, los defensores del crecimiento económico declaran que hemos entrado en una fase de “estancamiento”. Si el PIB está disminuyendo, nos dicen que tenemos “recesión”. Son términos bastante emocionales, pero si nos ponemos a pensar, no hay nada malo en que una sociedad decida no consumir de forma excesiva o quiera gastar menos dinero en algunos productos o servicios. Piense en un mundo donde las personas caminan más y utilizan más la bicicleta para desplazarse, donde menos dinero se gasta en divorcios o en la lucha contra delincuencia, un mundo donde la gente cuida más de su propia salud y por lo tanto necesita menos tratamientos médicos. En un mundo así se gastaría menos dinero en muchos tipos de productos y servicios. Sin embargo, como esto significaría que tendríamos menos crecimiento económico, ¡se consideraría que la economía va mal!
También nos dicen que “una marea que sube levanta todos los barcos”, en el sentido de que el crecimiento económico mejorará la vida de todo el mundo, ricos y pobres por igual. Sin embargo, es un hecho evidente que esta marea levanta los yates de lujo mucho más rápido que los barcos pequeños. La desigualdad dentro de cada nación y entre las propias naciones está en el nivel más alto de los últimos 150 años, mientras que muchas personas se sienten infelices y agobiadas, a pesar de tener más dinero, posesiones y oportunidades que nunca. Es como si tratáramos de crear un exceso de lo material dentro de un vacío espiritual. Como escribió Clive Hamilton en “El fetiche de crecimiento” (Growth Fetish), “el crecimiento no sólo no consigue contentar a las personas, sino que destruye muchas de las cosas que sí lo hacen. El crecimiento alienta el consumismo sin sentido, merma el medioambiente, debilita la cohesión social y corroe el carácter”. Estimular el crecimiento como una forma de solucionar nuestras problemas es lo mismo que echar gasolina para apagar un fuego. Necesitamos encontrar formas mucho mejores de entender, conseguir y medir el bienestar social y el progreso de una nación. Esto es exactamente lo que pretende hacer The New Economics.
Cámbio de sistema
Es importante entender que The New Economics no trata de encontrar una forma para que el sistema económico actual funcione mejor. Es una idea errónea muy popular entre las personas que descubren The New Economics por primera vez. Se trata de algo mucho más profundo, de un cambio de sistema. En la práctica, esto significa que los múltiples problemas de nuestro tiempo – ecológicos, sociales, culturales y económicos – no deber tratarse de forma aislada, sino que deben entenderse como partes interrelacionadas de algo más grande – el sistema económico que los causa. Esto necesita una pequeña explicación:
Aunque, a primera vista, algunas de las conexiones entre los problemas pueden parecer poco probables – por ejemplo, el vínculo entre la delincuencia y el cambio climático, o la relación entre la deforestación y el desequilibrio entre la vida personal y profesional – en realidad todos los grandes problemas del nuestro tiempo están relacionados entre sí. Lo que les une es que todos ellos tienen la misma causa – el actual sistema económico que crea una insoportable presión sobre las personas para producir más, consumir más, y ganar tanto dinero cuanto sea posible. Este hecho tiene importantes implicaciones, tanto para los que diseñan las políticas actuales, como para las empresas, y desde luego para todos nosotros, ya que significa que ninguno de estos problemas puede ser solucionado de forma aislada. Es cierto que podemos conseguir aliviar algunos de ellos por un tiempo, pero mientras seguimos sin abordar las causas, centrando nuestra atención en tratar los sintomas (el enfoque habitual de las políticas actuales), tarde o temprano los problemas volverán a surgir, y normalmente de una forma mas aguda. Desde el punto de vista de The New Economics, la mayor causa subyacente de los problemas del mundo de hoy es el sistema económico actual. Por esa razón The New Economics hace incapié en la importancia del cambio de sistema. Por lo tanto, la diferencia entre The New Economics y el modelo económico actual radica en los principios fundamentales – los objetivos, las premisas, las definiciones, los valores, los indicadores, los deseos y las necesidades. Lo que sigue a continuación no pretende ser una descripción exhaustiva de estos principios fundamentales, sino un intento de captar la esencia de The New Economics y explicar sus diferencias fundamentales respecto al modelo económico actual.
Los fundamentos de The New Economics
Objetivos diferentes
El objetivo general del modelo económico actual es el perpetuo crecimiento económico, y ya hemos visto donde nos lleva este camino. El objetivo general de The New Economics es el bienestar y el desarrollo sostenible de las personas, la sociedad y el planeta. El concepto del bienestar aún está en desarrollo, pero por lo menos muchos de nosotros reconocemos su importancia. En cuanto al desarrollo sostenible, este concepto necesita una pequeña explicación. Aunque la palabra “desarrollo” normalmente se asocia a la palabra “crecimiento”, en realidad esta asociación es incorrecta. “Desarrollo” significa hacer que las cosas sean mejores, en vez de hacer que haya más cosas o que las cosas sean más grandes. Otra creencia muy habitual es pensar que la palabra “sostenibilidad” solo tiene relación con el medio ambiente. Por supuesto que tenemos que preservar y mejorar el hábitat natural, pero también necesitamos mantener los otros sistemas que sostienen nuestra existencia, como nuestra salud y nuestra estructura social. De la misma forma que el hábitat natural está seriamente amenazado, no hay duda de que nuestra salud y la sociedad corre el mismo peligro, a pesar de que este hecho raramente se mencione en el debate sobre el desarrollo sostenible. The New Economics incluye estos dos pilares en el concepto de sostenibilidad de forma explícita. Su política y sus prácticas están destinadas a crear personas saludables, negocios saludables, comunidades saludables y un planeta sano.
Teniendo en cuenta el objetivo general de The New Economics, existe una serie de objetivos secundarios que surgen de manera natural. Por ejemplo:
Cambio de enfoque – buscar la forma de reducir costes, en vez de tratar de aumentar los beneficios
Subsidiariedad – trasladar el máximo poder a un nivel más local, dejando el mínimo de competencias necesarias para el gobierno central
Autosuficiencia – menor dependencia de empresas, gobiernos y expertos por parte de las personas
Premisas diferentes
Aunque los libros de economía señalan que el mundo real no es perfecto, la teoría económica y su aplicación práctica en el mundo de hoy sigue basándose en algunas premisas muy absoletas. Continúa dándo por sentado que las personas toman decisiones racionales a la hora de decidir sobre su trabajo y su consumo. Asume que los mercados funcionan de forma perfecta en el sentido de que los precios reflejan los verdaderos costes de producción. Finalmente, considera que el planeta es simplemente un factor productivo que existe para ser explotado con fines económicos.
The New Economics opera con premisas mucho más realistas, por ejemplo:
Las personas son humanas, diferentes, falibles, y a menudo irracionales. Las empresas deben ser disuadidas de aprovechar estas debilidades, mientras que las personas deben ser mejor instruidas y estar mejor informadas.
Los mercados están lejos de ser perfectos. A menudo la situación en los mercados se distorsiona debido al poder de las grandes compañías. Los gobiernos deben proveer un marco regulador para minimizar estas distorsiones.
Los precios raramente reflejan los verdaderos costes de la producción. Los “costes externos” son con frecuencia soportados por la sociedad, cuando en realidad deberían estar reflejados en los precios.
El planeta es finito, sensible y se encuentra en un equilibrio muy delicado. Todas las políticas gubernamentales y las actuaciones empresariales deben reflejarlo.
El crecimiento económico puede no estar acompañado por el verdadero progreso social y medioambiental. En caso de que esto ocurra, el crecimiento debe dejar de ser prioridad nacional.
Cuando operamos bajo estas premisas, nuestras expectativas cambian y empezamos a comportarnos de un modo muy diferente.
Valores y definiciones diferentes
El actual modelo económico da una gran importancia al dinero y los objetos materiales. Parece valorar el dinero y las propiedades por encima de las personas y del planeta. La “riqueza” y el “progreso” se definen en términos de la cantidad de dinero, propiedades y cosas que la gente posee, mientras que la “pobreza” equivale a la ausencia de dinero y posesiones materiales. Dando prioridad a estas categorías, el actual modelo ignora por completo algunos de los valores más importantes para el ser humano. En el mundo real existen muchas otras cosas que valoramos también. Por ejemplo, muchas personas están dispuestas a renunciar a parte de su dinero y sus posesiones materiales simplemente para tener más libertad, descanso y paz. De hecho, cada vez un mayor número de personas eligen un estilo de vida en el que una menor cantidad equivale a una mayor calidad. Se habla de “menos es más” y de reducir (downsizing).
The New Economics reconoce de forma explícita que las personas tienen otras necesidades y valores. Por lo tanto, el progreso y el éxito se mide en términos de bienestar y sostenibilidad. Se reconocen otras formas de riqueza como el capital ecológico, capital social y capital cultural. A la vez, contempla la existencia de otras formas de pobreza, como falta de tiempo y falta de realización personal. De esa forma, The New Economics aspira a crear un sistema socio-económico que tiene en cuenta los verdaderos deseos y necesidades de cada uno de nosotros.
Indicadores diferentes
Debido a que el actual modelo económico tiende a centrarse en actividades cuantificables en términos de dinero, deja sin atención a muchas otras cosas. Como hemos visto, el PIB es un ejemplo clásico. Nos da la información sobre la cantidad total de las transacciones legales que implican un intercambio monetario, pero no dice nada respecto a la calidad de estas transacciones, ni sobre sus costes y beneficios sociales, psicológicos y ecológicos. Como resultado, estamos intentando conseguir objetivos equivocados y no sabemos si realmente estamos progresando desde el punto de vista social y medioambiental.
The New Economics ha creado varios indicadores nuevos con el objetivo de corregir estos defectos, tales como el IPG (GPI) y el IBES (ISEW). Uno de los más recientes es el Índice del Planeta Feliz (Happy Planet Index) (http://www.happyplanetindex.org). Este indicador coloca a algunos de los pequeños países isleños entre los primeros de la lista, mientras que muchos de los países “desarrollados” se encuentran al final. Este tipo de indicadores se utilizan cada vez en más países, especialmente en Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Australia. Un hecho significante es que Bután, un pequeño reino del Himalaya, ha adoptado la Felicidad Nacional Bruta (FNB) (Gross National Happiness) como el objetivo principal de la nación.
Medimos lo que valoramos, y valoramos lo que medimos. Empezar a medir cosas diferentes es una de las claves para conseguir el cambio de actitud necesario si queremos ser más atentos con las personas y el planeta, y tratarlos de una forma más inteligente.
Deseos y necesidades diferentes
No todo el mundo conoce la Jerarquía de necesidades de Maslow. Pero muchos de nosotros somos capaces de hacer la importante distincción entre lo que queremos y lo que necesitamos. No compramos las cosas simplemente porque están a la venta. Utilizamos nuestro criterio. Sin embargo, uno de los “éxitos” más lamentables del modelo económico actual es haber logrado que los deseos se conviertan en necesidades. Como consecuencia, “las personas compran cosas que no necesitan, con dinero que no tienen, para impresionar a la gente que no les cae bien” (Clive Hamilton de nuevo). Se le puede perdonar a uno por pensar que la nueva religión mundial es shopping, y que las nuevas catedrales son los gigantes centros comerciales donde la gente pasa cada vez más tiempo. Cuando los deseos se confunden con necesidades, se producen desequilibrios peligrosos en las personas, en la sociedad y en el planeta y las cosas importantes, como el bienestar, la sostenibilidad y el crecimiento personal, se tienen cada vez menos en cuenta.
The New Economics considera muy importante el trabajo de investigación sobre las necesidades y los deseos (como la labor de Manfred Max-Neef), y cree que el sistema económico debe atender a un conjunto más amplio de necesidades humanas, incluyendo elementos como paz, familia, desarrollo personal, comunidad, satisfacción en el trabajo, etc. En un sistema así, el equilibrio entre la vida personal y profesional vendría de forma automática.
Visión a largo plazo
La mayoría de las democracias modernas utilizan la perspectiva cortoplacista, lo que alienta a los políticos a intercambiar la sostenibilidad a largo plazo por la ilusión de éxito a corto plazo. Esa ilusión se refleja en el mundo empresarial donde los ejecutivos sufren una enorme presión para maximizar los beneficios y la rentabilidad de los accionistas en términos muy cortos de tiempo. Este hecho ha recibido el nombre de “la rueda de hamster empresarial”, con compañías tratándo de producir ganancias trimestrales cada vez más grandes. Si el objetivo principal de la sociedad es simplemente hacer más dinero, el cortoplacismo puede ser la solución. Sin embargo, si la sociedad quiere trabajar con un objetivo principal muy diferente – como el bienestar social, personal y medioambiental – entonces tenemos que aprender a trabajar con una perspectiva más amplia y ver las cosas en su conjunto. Muchas de las ideas y prácticas de The New Economics han sido creadas con un pensamiento a largo plazo.
El endeudamiento y la dependencia
El modelo económico actual fomenta el endeudamiento porque, para muchos, endeudarse es la única manera de poder gastar más dinero. Mayor gasto significa mayor crecimiento económico, considerado como algo deseable. El endeudamiento medio de muchos países está actualmente a niveles increíblemente altos, y el país más “rico” del planeta, Estados Unidos, es ahora el país más endeudado. A la vez, una de las características más inquietantes de la sociedad moderna es la creciente dependencia que tienen las personas y las comunidades de las empresas, gobiernos y expertos para conseguir productos, servicios y conocimiento que, en muchos casos, podrían obtener por su cuenta. Como regla general, la autosuficiencia es mucho más sana que la dependencia.
The New Economics tiene como objetivo crear comunidades fuertes y autosuficientes, donde se reconozca la importancia de preservar aquellas capacidades humanas básicas, como la capacidad de cuidar de los demás, de cultivar nuestros propios alimentos, de cocinar, de curar, de educar, de crear y de divertir. Necesitamos re-descubrir estas importantes capacidades humanas.
Contribuciones no monetarias
Un defecto muy grave del sistema económico actual es el hecho de ignorar en gran medida las contribuciones no monetarias a la economía. En realidad, literalmente miles de millones de personas en todo el mundo trabajan sin recibir ningún dinero a cambio. Eso incluye a personas (en su mayoría mujeres) que realizan tareas domésticas y cuidan de los hijos, personas que cuidan de sus familiares, así como el trabajo voluntario en todas sus formas. También incluye a un gran número de personas que viven y trabajan en el campo, viviendo con lo que cultivan y con lo que hacen con su propias manos, así como con lo que intercambian a través del trueque con las comunidades vecinas. Aunque sea difícil de creer, el sistema económico actual ignora a todas esas personas y su labor tan útil para la sociedad. The New Economics, en cambio, incluye a todas las contribuciones mencionadas de una forma explícita.
Implicaciones para el mundo empresarial
La forma más efectiva de cambiar cualquier sistema es cambiar su objetivo principal. Cuando el objetivo principal de un sistema económico deja de ser el crecimiento perpetuo para centrarse en el bienestar y la sostenibilidad de las personas, de la sociedad y del planeta, todo cambia en consecuencia. Este cambio también incluye al mundo empresarial. En la medida en la que The New Economics gana en peso e influencia, la forma en la que hacemos los negocios experimentará cambios muy profundos. Una manera práctica de entender las implicaciones de The New Economics para el mundo empresarial es decir que la RSC (Responsabilidad Social Corporativa) se convertirá en RCT (Responsabilidad Corporativa Total). Esto necesita una explicación en más detalle.
Aunque el desarrollo de la RSC (Responsabilidad Social Corporativa), sin duda alguna, ha traído beneficios para la sociedad y para el planeta, este proceso no ha ido lo suficientemente lejos. La razón es que la RSC forma parte del sistema económico actual, y por lo tanto también debe servir a su objetivo principal – el crecimiento económico – manifestado en el mundo empresarial a través del afán de las compañías por maximizar sus ventas y sus beneficios. Y aunque existan algunas empresas con un alto nivel de ética empresarial que deciden reducir significativamente sus beneficios para poder ser socialmente responsables, sólo son una excepción que confirma la regla. La regla es que la RSC incluye sólo aquellos aspectos de la responsabilidad corporativa que no amenazan de forma significativa la maximización de las ventas y de los beneficios. Esta regla no escrita ha creado una serie de temas tabú dentro de la RSC que ni siquiera pueden ser discutidos, sin hablar ya de actuar al respecto. Dentro de The New Economics, estos temas “tabú” serán parte esencial de lo que significaría ser una empresa responsable. Los temas más importantes de esta lista son:
La evasión de impuestos: Aunque uno de los atributos de un “buen ciudadano” es pagar la cantidad justa de impuestos que le corresponden, este principio parece no aplicarse en caso de los “buenos ciudadanos corporativos”, ya que la evasión de impuestos en el mundo empresarial es una práctica habitual. Muchas de las compañías más prósperas del mundo no pagan casi nada de impuestos. Puede que estén obligados a hacerlo por el sistema corporativo (necesidad de maximizar los beneficios), pero desde luego no es algo que pueda llamarse responsabilidad social. La sociedad deja de percibir gran parte de los beneficios porque personas inteligentes dentro del mundo empresarial organizan los asuntos de las compañías de tal forma que éstas contribuyen lo mínimo posible al erario público. The New Economics insiste en que todo el mundo, incluyendo a las empresas, deben contribuir de forma equitativa a la sociedad. En la práctica, esto se traduce en el cierre de todos los paraísos fiscales y en el cambio de las normas de contabilidad, de tal forma que las empresas estén obligadas a declarar sus intentos de evadir los impuestos.
La primacía del afán de lucro: En la actualidad, las compañías están obligadas por ley a maximizar el valor de la empresa para los accionistas. Este hecho está expresado de forma diferente en distintos sistemas jurídicos, pero al final se reduce a lo mismo – las empresas tienen la obligación legal de obtener tanto beneficio como sea posible, tan rápido como sea posible. En realidad esto se traduce a que las empresas se ven obligadas a actuar de forma que entran en conflicto directo con el comportamiento responsable con la sociedad y con el planeta. The New Economics insiste que los directivos de las compañías también tienen la obligación primordial de cuidar de la sociedad y del planeta. Este cambio ya está empezando a ocurrir en los Estados Unidos donde Robert Hinkley y su equipo están llevando a cabo una exitosa campaña para cambiar el derecho corporativo obligando a los directivos de las empresas a “tener en cuenta el interés público”. La escasa precisión en la definición de esta obligación se debe a que los promotores de la campaña consideran que los tribunales deberían de tener la posibilidad de determinar qué es el “interés público” en cada uno de los casos.
La responsabilidad limitada: Las empresas (así como muchas de las sociedades colectivas) disfrutan de la protección de la “responsabilidad limitada”. Aunque en su orígen ésta fue diseñada para facilitar las inversiones, la consecuencia real de su existencia es que el dueño o los accionistas de la empresa, así como el gerente o los directivos pueden causar daño a la sociedad y al medio ambiente, sabiendo que no tendrán que asumir la responsabilidad de sus acciones. The New Economics sostiene que todo el mundo tiene que ser totalmente responsable por las consecuencias de sus acciones. Es curioso ver que este principio ya ha empezado a manifestarse en algunos lugares tan sorprendentes como, por ejemplo, compañías americanas, que han tenido que adaptarse a las consecuencias de la ley Sarbanes-Oxley aprobada después de la debacle de Enron.
Traslado de los “costes externos” a la sociedad y a los contribuyentes: Aunque se supone que los precios deben reflejar los costes de la producción, en realidad pocas veces se reflejan los costes verdaderos, que incluyen una amplia gama de impactos negativos sobre la sociedad y el medio ambiente. Los economistas denominan esos costes como “externalidades”. Demasiado a menudo el contribuyente acaba pagando por las actuaciones irresponsables de las empresas. Si los precios reflejaran los verdaderos costes de la producción, las empresas (y los consumidores) seguramente actuarían de una forma muy diferente. Aunque nos llevará tiempo determinar como medir y contabilizar los verdaderos costes de la producción, debemos hacerlo, y eso es lo que defiende firmemente The New Economics.
El cortoplacismo: La visión a corto plazo está integrada en nuestros sistemas actuales. Por ejemplo, los gobiernos sólo pasan unos años en el poder, y los políticos ya están haciendo campaña para las próximas elecciones aun cuando las elecciones anteriores apenas han terminado. Como resultado, se lleva a cabo muy poca planificación inteligente a largo plazo. De la misma forma, las empresas se sienten obligadas a centrar su atención en los resultados del próximo trimestre y en el valor actual de sus acciones en el mercado, en vez de adoptar una visión a largo plazo. The New Economics se ocupa ante todo de la sostenibilidad de sociedad y de la biosfera, que son asuntos de muy largo plazo.
Excesiva influencia de las empresas sobre los procesos políticos y las decisiones de los gobiernos: En los países en vías de desarrollo esto se llama “soborno” o “corrupción”. En los países desarrollados, sin embargo, lo denominamos “financiación de campañas electorales” (!). Estas prácticas muy a menudo llevan a la creación de leyes y normas que permiten que las empresas actúen de una forma menos responsable. Dentro de The New Economics, el comportamiento de este tipo por parte de las empresas debe, como mínimo, ser totalmente transparente, y, en el mejor de los casos, estar prohibido.
Creación de necesidades innecesarias y poco saludables: Centradas en maximizar las ventas y los beneficios, las empresas ven a las personas principalmente como consumidores. La publicidad se utiliza para crear necesidades, sin importar si estas necesidades son o no realmente necesarias, ejerciendo una de las influencias más destructivas sobre la sociedad y siendo causa primordial del comportamiento compulsivo, endeudamiento crónico y las depresiones. The New Economics defiende que el marketing y la publicidad deben ser controlados de forma rigurosa para prevenir este tipo de abusos.
Implicaciones para todos nosotros
The New Economics tiene importantes implicaciones para todos nosotros. Va a cambiar la forma en la que vivimos y trabajamos, la forma en la que nos relacionamos a un nivel personal, de organización y social, así como la forma en la que nos relacionamos con la naturaleza y con el planeta. Estos cambios no ocurrirán de un día para otro, pero está claro que ya han empezado a suceder. En las últimas décadas millones de personas, comunidades y organizaciones en todo el mundo han estado, a su manera, poniendo los cimientos de una nueva sociedad. Esas personas, cuya actividad a menudo ha pasado desapercibida para la mayoría de la sociedad, han estado explorando las nuevas ideas y prácticas en todas las áreas de la actividad humana, como la economía, la sanidad, la educación, la democracia, los negocios, el arte, las formas de vivir la vida y la espiritualidad. Desde luego que no ha sido un movimiento organizado, pero muchas de estas nuevas ideas e iniciativas tienen cosas en común, como por ejemplo:
- Suelen ser iniciativas locales, llevadas a cabo a pequeña escala y de forma participativa, en las que todo el mundo se involucra activamente
- Representan una reacción al burdo materialismo y consumismo por el que se caracteriza el mundo moderno
- Centran su atención principal en las personas y en el planeta
- A menudo son liderados por mujeres
Los ejemplos incluyen el propio movimiento de The New Economics, muchos de los aspectos de la medicina holística y la medicina alternativa, una gran variedad de iniciativas de desarrollo personal y auto-ayuda, el movimiento ecologísta, la creciente importancia de la conciencia en la ciencia, el movimiento LETS (Local Exchange Trading Systems) (sistemas de intercambio local), el Banco Grameen, y el movimiento de “slow food” (“comida lenta) y una innumerable cantidad de otros movimientos e iniciativas. No cabe ninguna duda de que algo grande está ocurriendo en el mundo, y para muchos, lo que está pasando no es nada menos que un cambio de paradigma que nos lleva de la época de modernidad a lo que viene a sustituirla. Estoy convencido que uno de los componentes clave de este cambio será The New Economics.
He hecho un repaso rápido de las ideas y principios de The New Economics ya que este artículo sólo pretende dar una visión general sobre este movimiento. En realidad, The New Economics es abundante en detalles e ideas, y hay muchas cosas interesantes que ya están ocurriendo en diferentes partes del planeta. Mi visión es que el sistema anunciado por The New Economics sin duda llegará a instalarse en el mundo, probablemente más temprano que tarde, porque el sistema económico actual está destruyendo la sociedad y el planeta. Ya que The New Economics está en el camino, es conveniente que aprendamos más sobre él y empecemos a adaptarnos a los cambios que nos trae.
Existen grandes dificultades para que el sistema cambie, pero creo fervientemente que, eventualmente, acabará sucediendo.
Afrontémoslo, el planeta no puede seguir así, ni la humanidad tampoco. La decadencia no es algo nuevo, el pensar en que todo tempo pasado fue mejor, nuevas generaciones cada vez peores, la necesidad de un cambio, todo eso ha existido antes, pero la diferencia es que ahora realmente debemos hacerlo, con ciertas dificultades en el camino.
Por ejemplo, la disputa entre producción / felicidad. Casi todos los años salen los datos de los países más felices y durante un par de días nos abruman con la idea de que países menos ricos que el nuestro son más felices, y corremos un tupido velo hasta el año siguiente. Como yo lo veo el problema es el siguiente: Según los estudios la felicidad sobre todo viene acompañada de las comparaciones personales. En este aspecto muchas economías más pobres son igual de felices que nosotros porque nos comparamos a nosotros mismos. El problema es la felicidad autoinducida, me explico. Yo ahora tengo un ordenador en el que paso gran parte del día. Si no lo tuviera quizás fuese igual de feliz porque no me compararía con el hecho de tenerlo. Pero si ahora mismo me lo quitan, debo reconocerlo, soy menos feliz. Es decir, surge una pequeña paradoja. Sumar crecimiento no añade felicidad (demostrado por los datos), pero quitar bienes a los que nos hemos acostumbrado sí. O, lo que es lo mismo, es difícil dar marcha atrás.
Obviamente, entiendo que el fundamento de The New Economics es el de seguir avanzando, pero de una manera sostenible, y ahí es donde radica el problema, el de intentar convencer al propio sistema de que se puede seguir avanzando de forma sostenible. En un sistema donde gran parte del crecimiento y por tanto del lucro, se basa en la no sostenibilidad. Cada día la gente es más consciente de la necesidad de un cambio, pero también es abrumada por su aparente incapacidad para forzarlo. Por lo que se debe luchar en sobre todo en la información para con las nuevas generaciones.
Partiendo del sistema político, que sólo puede cambiar desde el voto del ciudadano. Las políticas son de corto plazo por que el ciudadano medio es muy olvidadizo (se estima de entre 6 meses a 18 según he llegado a leer) ¿Cómo podemos luchar contra ello? ¿cómo podemos llevar las acciones locales y, (afrontémoslo) muchas veces inapreciables en el conjunto, al plano general de un sistema económico?
No sé si he escrito mucho o si me he llegado a hacer entender xD. Mi problema básicamente es el escepticismo y el pesimismo, sé a donde queremos llegar, a donde podemos llegar, pero dudo de si realmente lo haremos.
Un saludo.
¿Qué podemos hacer? Pues es complicado, realmente se me ocurre muy poco. Una idea podría ser empezar a medir el tiempo libre de la sociedad. No en su calidad, sino en su cantidad. Es decir valoraríamos igual tiempo de alguien dedicado a mirar un culebrón que el que lo dedica a una ONG.
Otra complicación es como medir el tiempo libre. Para mi puede serlo el tiempo que me estoy desplazando, ya que lo aprovecho para leer, para otros quizá no lo consideren tiempo libre. Cuanto más tiempo libre sea capaz de generar una sociedad mejor valorada estará.
No se trata de quitar bienes, sino de cubrir mejor las necesidades, o de modificarlas. Yo me he quedado una semana sin ordenador, lo sustituí por una semana con mi familia y mis hobbies. El problema está en saber si somos capaces de buscar la felicidad en otras cosas. O en saber identificar nuestras necesidades. Por ejemplo, ahora me pongo a elucubrar, en el caso de tu ordenador estas cubriendo la necesidad, entre otras, de comunicar. ¿Qué necesitarías si no lo tuvieras? ¿Una emisora de radio? Con esto hemos mejorado bastante
Tenemos que empezar a medir las cosas de forma diferente, así aprenderemos a valorarlas.
Prometo leerme con más tiempo tu comentario!
Por cierto claro que se puede hacer cosas a nivel local. Tendrías que ver cómo ha cambiado Barcelona en 4 años respecto a las bicicletas. Es un cambio pequeño, inapreciable a nivel global… y que seguramente comporta una pérdida de PIB, una buena reducción del PIB.
No, claro que se pueden hacer cosas a nivel local, no quería decir lo contrario. En Zaragoza también estamos cambiando en apenas uno o dos años toda la circulación y mejorando la vías de bicicletas, por ejemplo, y conozco varios grupos que poco a poco intentan mejorar de forma más localizada la ciudad. El problema es que, al ser inapreciable a nivel global, es algo que es difícilmente globalizable.
Es decir, partimos de la base de que se puede vivir mejor, mucho mejor. Y la colaboración ciudadana y cambiar ciertos habitas sólo pueden traer cosas positivas a la sociedad y a nuestro nivel de satisfacción personal, el problema es como hacer que la gente crea verdaderamente eso. Pero que me temo que los grandes cambios deben ser fundamentados en una consciencia general y no en el trabajo de unos pocos. De ahí mi escepticismo, ¿Como convencer a la gente, de que otra forma de vida es posible?
Por ejemplo, un anuncio de acciona, llenaron Zaragoza de carteles en una campaña bastante grande que sobre todo intentaba inculcar este tipo de cambio. Salio el anuncio en televisión, se habló de ello tres días, y al cuarto ya todos se habían olvidado.
Por lo que veo necesario no sólo llevar a cabo dichas mejoras a nivel local, sino también la concienciación general. Quizás ahí es donde pueda entrar más The New Economics, con no sólo una propuesta de mejora, sino con la creación o fundamentación de los instrumentos necesarios para dicho cambio (políticas económicas y medioambientales, etc).
Pero soy un neófito en este tema ☺, y de momento sólo quiero aprender.
Un saludo.
[...] The New Economics [...]
No, claro que se pueden hacer cosas a nivel local, no quería decir lo contrario. En Zaragoza también estamos cambiando en apenas uno o dos años toda la circulación y mejorando la vías de bicicletas, por ejemplo, y conozco varios grupos que poco a poco intentan mejorar de forma más localizada la ciudad. El problema es que, al ser inapreciable a nivel global, es algo que es difícilmente globalizable.
Es decir, partimos de la base de que se puede vivir mejor, mucho mejor. Y la colaboración ciudadana y cambiar ciertos habitas sólo pueden traer cosas positivas a la sociedad y a nuestro nivel de satisfacción personal, el problema es como hacer que la gente crea verdaderamente eso. Pero que me temo que los grandes cambios deben ser fundamentados en una consciencia general y no en el trabajo de unos pocos. De ahí mi escepticismo, ¿Como convencer a la gente, de que otra forma de vida es posible?
Por ejemplo, un anuncio de acciona, llenaron Zaragoza de carteles en una campaña bastante grande que sobre todo intentaba inculcar este tipo de cambio. Salio el anuncio en televisión, se habló de ello tres días, y al cuarto ya todos se habían olvidado.
Por lo que veo necesario no sólo llevar a cabo dichas mejoras a nivel local, sino también la concienciación general. Quizás ahí es donde pueda entrar más The New Economics, con no sólo una propuesta de mejora, sino con la creación o fundamentación de los instrumentos necesarios para dicho cambio (políticas económicas y medioambientales, etc).
Pero soy un neófito en este tema ☺, y de momento sólo quiero aprender.
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